MEDIO AMBIENTE

Nuestro país y nuestro planeta se encuentran actualmente en una situación de emergencia ambiental. Mi compromiso es trabajar para hacer frente a esta realidad y tomar acciones para salvar y proteger nuestros ecosistemas. Mis metas en este sentido incluyen:

1. Impulsar la aprobación de la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos, asegurando que incluya, entre otros puntos:

  • La separación de desechos (biodegradables y no biodegradables) desde el origen;

  • La creación de incentivos para la transformación desechos orgánicos (biodegradables) en abonos de calidad a través de sistemas de manejo a distintas escalas (desde el comunitario o barrial, hasta el municipal);

  • La inclusión de la “responsabilidad extendida de los productores, importadores y comercializadores” (es decir su responsabilidad sobre el producto desde que éste se crea hasta su desecho);

  • La sustitución gradual de los plásticos de un solo uso único (especialmente foam y fundas plásticas) y el incentivo para alternativas biodegradables;

  • La ampliación de la industria del reciclaje local (ya que la mayoría de los desechos que se “reciclan” en el país, en realidad se exportan a otros países);

 

La implementación de esta ley reducirá la generación de desechos, que es la única solución real a mediano y largo plazo para disminuir la presión sobre los 354 vertederos que existen en nuestro país. Cada vez son más los países que están tomando acción respecto a la irracionalidad de la basura plástica y del manejo de desechos en general; es tiempo de que República Dominicana se una a esa lista. 

2. Fortalecer la Ley de Fomento a las Energías Renovables (57-07) para restablecer los incentivos que contemplaba originalmente y que fueron diluidos. Frente a la crisis del Cambio Climático y el hecho de que somos uno de los países que se verá más fuertemente impactado, tenemos la obligación de ser un ejemplo para el cambio de modelo que queremos ver en el mundo. Por eso nos proponemos revisar la ley de fomento de las energías renovables para asegurar el país pueda hacer un mayor uso de estos recursos no contaminantes de generación de energía como el viento, el sol, el agua y la biomasa. El país debe planificar la sustitución gradual del uso masivo de fuentes de energía provenientes de hidrocarburos, que además de altamente contaminantes, tiene un alto costo de divisas extranjeras para nuestra economía.

 

3. Plan Nacional de Urbanismo, Uso de Suelo y Ordenamiento Territorial. Por décadas nuestros legisladores han evadido la urgente e importantísima tarea de definir un uso de suelo racional para nuestro territorio, en parte porque hay muchos intereses involucrados. La situación de emergencia ambiental que estamos viviendo requiere de la aprobación de este Plan, con el doble objetivo de establecer:

a. Un orden y control al crecimiento urbano insostenible, con mayores garantías de respeto a la planificación urbano, asegurando mayores niveles de protección a las zonas verdes y espacios libres de la ciudad en tanto espacios de esparcimiento y disfrute colectivo que debe haber en cada barrio y sector de la ciudad.

b. Una protección adecuada de nuestros recursos y patrimonios naturales, tomando en cuenta los riesgos que enfrentamos como isla frente al cambio climático y la necesidad de asegurar el futuro de las próximas generaciones; asegurando un uso inteligente de recursos esenciales como el agua y los suelos.

4. Asumir una fiscalización permanente al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, garantizando una vigilancia continua a la situación de amenaza y peligro en que se encuentran nuestros parques nacionales y áreas protegidas.

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